Una operación de Bypass Gástrico compleja, vivida desde dentro (2ª parte)

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(Seguimos con la operación de Bypass Gástrico, sólo para lectores interesados en aspectos técnicos y poco aprensivos)

Llega el momento de anestesiar al paciente. La Dra. Saiz, revisa una vez todo su arsenal farmacológico e instrumental; inyecta el propofol y a continuación el relajante, mientras ventila a mano al paciente con la ayuda de la mascarilla. El paciente tiene un cuello corto y fuerte, tan frecuente en los obesos varones, pero es un Mallampati III y ya contamos con no tener que utilizar la intubación naso-traqueal. La Dra. Saiz extiende el cuello a la vez que lo baja y abre la mandíbula, mientras continua la ventilación a mano esperando la relajación. La Dra. Saiz es fuerte e impetuosa, y aguanta sin comentarios mientras ejecuta su trabajo a la perfección, aunque en la mano comienza a reflejarse el esfuerzo. El paciente no acaba de fibrilar, la relajación no llega, y es necesario esperar continuando con la ventilación a mano. Intubar a un paciente complejo con una mala relajación, puede fracasar con frecuencia, y en casos como este, mejor evitar los intentos fallidos.

Añade un poco de relajante, espera, se queja de su mano cansada, no quiere dejar esa responsabilidad a otros; observa el monitor y los movimientos del pecho, y todo va muy bien. Por fin vienen los signos de fasciculación, como un temblor fino que recorre todo el cuerpo, y que indica que el paciente se está relajando.

Con un sistema de visor especial, que permite la visualizar laringes muy profundas, un puño que levanta un poco la 5º – 6º apófisis espinosa del cuello para facilitar la extensión, y una pequeña presión en la glotis que realizan los asistentes, la Dra. Saiz visualiza correctamente las cuerdas vocales y la entrada de la tráquea. Introduce el tubo, extrae el fiador, conecta el respirador, ausculta minuciosamente, observa el pecho y las curvas del ventilador en el monitor, la saturación, las pulsaciones cardiacas…; todos expectantes.

¡Está correcto!, ¡Todo bien!.

El ambiente se relaja, se escuchan comentarios y movimientos hasta entonces paralizados, mientras continúa la preparación del paciente.

– ¡Avíseme cuando llegue el celador por favor!, le digo a la Auxiliar, y salgo a continuar con pequeño café.

Allí está mi querido equipo de cirujanos asistentes, el Dr. Sanahuja y el Dr. Pérez-Folqués, con los que ya he compartido cientos de operaciones y muchas horas vividas muy intensamente, que aportan a las relaciones entre nosotros un valor especial. En ese pequeño rato, hablamos casi siempre de hospitales, guardias u operaciones. Ya se sabe que cuando se juntan 2 0 3 médicos, la conversación es siempre de temas médicos…

Comentamos la dificultad del caso.

-¡Menos mal que el paciente ha hecho una buena preparación!.

-¡Ha perdido 15 kilos para la intervención, después de 6 semanas de dieta y ha hecho ejercicio; está mucho menos edematoso!. Las verdad es, que desde que hemos mejorado la preparación de los pacientes, las operaciones son técnicamente mas sencillas, y los pacientes se recuperan más rápido y mejor.

– Como se trata de un superobesidad, hemos programado una asa alimentaria de 200 cm de longitud, y un asa biliopancreática de 100 cm, para incrementar la malabsorción; pero no hemos de dejar nada de tensión en la gastro-yeyunal. En cuanto no se movilice el intestino con seguridad, paramos; seguro que como mínimo podemos conseguir un asa alimentaria de 180 cm.

– Seguro que sí se puede, porque ha perdido mucho peso, dice el Dr. Sanahuja.

– ¡Por cierto!, tiene el diafragma izquierdo muy elevado; seguro que está la anatomía gástrica desviada hacia la izquierda como el caso de Antonio…

– Sí, lo malo de estos casos es que el muñón gástrico se tuerce hacia el diafragma y luego cuesta más confeccionar la Gastro-yeyunal…

– Sí, pero podremos hacerlo sin problemas. Tendremos paciencia, ¡y ya está!.

¿Dr. Ferrer, puede revisar al paciente?

El celador ha colocado al paciente como sabe que debe hacerlo, aunque a mí me gusta supervisarlo todo. Reviso con minuciosidad la posición del paciente, la simetría de la espalda, las zonas de presión, las medias de prevención de trombosis. Todos los detalles son importantes para evitar complicaciones imprevistas. Observo la monitorización de anestesia para cerciorarme de que todo está perfecto, aunque desde luego está vigilado por la Dra. Saiz.

-¡Todo, está bien!. ¡Gracias!

-¡Operamos!

2 pensamientos en “Una operación de Bypass Gástrico compleja, vivida desde dentro (2ª parte)

  1. chwilowki

    Usually I don’t read post on blogs, but I would like to say that this write-up very pressured me to try and do it! Your writing style has been surprised me. Thank you, quite nice post.

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